Les voy a hablar del ombligo, donde crecen las pelusas

29/11/2019

En el principio hubo una unión, tan fuerte, tan vital, desde donde se alimentaron.

Su pancita iba creciendo y se convirtieron en pichones.

Esa unión, aunque les corten el cordón cuando nazcan, no se va a cortar, .

Es una alianza para toda la vida y aunque Kahlil Giban diga “tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida…” cuando estamos mal, hay un llamado virtual de ombligo materno a ombligo de hijo.

Debe ser porque al ser el eje del mundo, el punto de retorno al origen, cuando estamos perdidos, se conecta a blue tooth y empieza a sonar, ¿habrá algún botón de pánico instalado?... pero que funciona, funciona.

Si está cansado, o se desordenaron las piezas del rompecabezas, con algunas respiraciones logramos calmarlo, tranquilizarlo y esa energía se irradia en cuatro direcciones y va a hacer plancha en los lugares donde hay dolor.

A veces no alcanza con eso, queremos un abrazo, donde se encuentren nuestros pupos, se fortalezcan y se pasen esa fuerza que alimenta, el alma, el centro espiritual del mundo.

El ombligo a veces va paradito y campante llevándose el mundo por delante, cuando eso pasa estamos felices, contentos, irradiando polvo de hadas para el que se sienta mal.

El señor está adentro de su casa y desde la base de control, va apretando botonitos para acomodar emociones, mientras come una tostada con queso y dulce de arándanos porque es muy moderno.

La postura habla mucho de cómo estamos, y cuando el centro está como un timbre de portero eléctrico lustrado, dan ganas de tocarlo, de invitarlo a bailar, de preguntarle si quiere hacer rondas redondas o jugar a zapatito blanco.

Cuando alguien nos dice algo lindo, el sonido entra y retumba en el ombligo, que responde rápidamente haciendo una transferencia inmediata a la cara, y ahí, pum! Se dibuja una sonrisa.

Es que en el ombligo arranca el fuego del cuerpo, las energías transformadoras asique cuando anden con ganas de cambiar algo, hablen con el, seguro tiene el secreto del éxito.

Y ante la duda, inhalen y exhalen y algo va a salir, al menos aire, y eso ya desahoga.

 

 

 


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