La verdad desnuda

05/11/2019

Ese día las fui a buscar al colegio y la vi a Lupe con una mirada diferente. A la salida del cole están cansadas o entusiasmadas por contarme algo que les pasó, o cansadas y entusiasmadas. Pero esa no era cara de ninguna de las dos cosas.

  • Te pasó algo Lupita?, le pregunté
  • No, nada

Sabía que en ese momento no me iba a contar, hay algunas cosas que se pueden contar en esos metros de salida, ésta no era una de esas.

Tenía que esperar a hablarlo en casa, a solas. Es como cuando vas a dar vuelta un panqueque, no puede ser antes de que este cocido del otro lado porque se rompe, tampoco puede ser después porque se quema, tenés que esperar ese momento justo.

 

Llegamos a casa y me llamó aparte, era algo que Luchy no podía escuchar.

  • Hoy en la clase de Arte, Delfi Cerbelli nos dijo que ella había descubierto a sus papás haciendo de Papá Noel y que no le contáramos a su primo.

Yo no quería saber ma, me dijo con los ojos llenos de lágrimas.

Lupe tenía 8 años, 8 años de inocencia en muchos temas, entre ellos recibir regalos a las doce de la noche del veinticuatro de Diciembre pensando que un señor barbudo los había traído del polo norte, o del polo sur, nunca entendí bien la diferencia. Y alguien, sin preguntarle si todavía quería seguir siendo inocente, le descubrió los ojos bruscamente, como cuando estás durmiendo y te levantan una persiana de golpe para que el sol te encandile.

Pero ya no se podía volver el tiempo atrás, la verdad la había dejado afuera de un juego al que hasta ahora le había encantado jugar y ella estaba siendo muy respetuosa con Luchy para que no se enterara.

Teníamos que dar vuelta la situación, porque la Navidad todavía podía ser interesante estando del otro lado del mostrador.

 

  • Sabés que Lupita? Ahora nos tenés que ayudar siendo cómplice nuestro con Luchy, y preparando todo para que ella no se entere que nosotros compramos los regalitos, queres?

 

Y ahí vi como ese lágrima que estaba bajando por la mejilla se sumergió en la comisura de una tímida sonrisa.

No estaba muy convencida de ser la ayudante de Santa, pero entendió que tan mala no era la propuesta y esa navidad, se sentó con Luchy a escribir la carta para Papá Noel y mientras la ayudaba a pensar regalos, nos miraba de reojo, como cuando tenés el ancho de espada, y nos guiñaba un ojo, mientras le daba ideas de regalos que podía pedir en su cartita.

 

Lupe ayudando a Santa

Las primas juntas ya cómplices en "la verdad"

Luchy, todavia en la edad de la inocencia!

 

 

 

 

 


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