El mar

28/10/2019

Los pies corren llevando todo el entusiasmo de un cuerpo virgen de verano

Los ojos sufren en esa fusión en pistas saladas

El pelo canta interminables trabalenguas con las olas

Los brazos despegan y aterrizan en un aleteo que no respeta renglones

Las piernas quieren zamba y bachata, buscan el ritmo, escuchan la música de un infinito pentagrama azul

De repente el cuerpo pide yoga… plancha, pancitas en silencio meditan haciendo carcajadas hacia adentro

y otra ola vuelve a armar bochinche

Las rodillas buscan distintos alojamientos, intentan hacer check in y enseguida hacen check out

Los oídos están concentrados en esa playlist, marcan ritmos propios que desde afuera no se escuchan

La nariz aguanta como un soldado joven en batalla, sucumbe en cada dardo salado que atina en el blanco, pide gancho y vuelve a levantarse

La garganta festeja cada pirueta, se escuchan Luchy!, Lupe!, mirá… se llaman, se gritan, en cortos monosílabos que les da ese ritmo, no se permiten stand up, no hay tiempo

Y la ola vuelve a armar bochinche

Las espaldas adoran reconocer las posibilidades de una columna vertebral dormida en tierra y arman figuras creativas riéndose de la gravedad

Los dedos sueñan con llegar mas lejos, se ven estirados como bailarinas de ballet, sin escuchar los limites de la razón

La cola quiere actuar de ancla, pero la fuerza del agua le hace trulalá

Las pestañas hacen fotos para burlar a los rimel de las mejores marcas

No hay sospecha en esta niñera, sin duda es la mejor en entretenimiento y entendimiento

 

El juego no tiene director técnico, no entiende de almanaques, de horas, de cansancio, de teléfonos, de semáforos, en este encuentro lo único importante es…

Y otra ola vuelve a armar bochinche


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