La primera preocupación del dia

01/12/2018

Cada día a las 7 am suena mi despertador y mi primer pensamiento ¿cual es?,

¿que les pongo hoy en la lunchera?

Nada de preguntas existenciales, como ¿soy feliz? O esas pavadas. ¿El capeletti de espinaca lo hago con crema o con salsa colorada?

Bajo corriendo a cocinar, los tips: variado, nutricionalmente equilibrado y con rico sabor, nada fácil, yo creo que ni Narda Lepes se despierta así…

Yo me imagino siempre el momento del mediodía en el que abren el tupper, y mi composición matutina aparece…

Primero, que seguro no tiene que ver con nada de lo que armé, está todo aplastado contra uno de los rincones porque la lunchera dió un sinfín de vueltas carnero antes de llegar al comedor. Segundo, está frío y se va a calentar en el microondas por 3 o 4 minutos con 4 tuppers más. Conclusión: ningún almuerzo, por más amor que le hayas puesto a la mañana, puede quedar bien después de la ecuación: COCTEL + MICROONDAS= PAPILLA DE AVIÓN DE CLASE TURISTA.

Ahora bien, yo digo, un poco de carne, guarnición sana, que no puede ser ensalada porque calientan todo junto y la lechuga sale arrepollada, y un postre saludable, que no puede ser: ni manzana, ni pera, ni banana (porque se pone negra), y no me digan lo de las gotitas de limón, porque ya lo probé y no les gustó el sabor.

Otras veces sale pasta o tarta, para que no coman siempre carne.

Todas estas premisas no son fáciles de resolver, mucha presión empezar el día así, pero yo le pongo garra, digo “este es mi río”, hay que remarla, y mi público me quiere, asique ahí tengo un punto a favor, no me tengo que ganar al jurado, como en “America´ s Got Talen”

Preparar la comida es un acto de amor, pero si mandás todos los días fideos, tu amor es muy aburrido asique digo, si San Martín no bajó los brazos en el cruce a Los Andes y no había ni freezer ni microondas, esto no puede ser tan difícil. Se supone que hoy la tecnología nos ayuda a hacer las cosas mas rápido y ¿más ricas?...

Tengo media hora para resolver y dejar listo todo porque a las 7.30 las despierto y empieza otra odisea, que es la de cambiarse.

A veces mi media hora es tan productiva y creativa que salen dos platos listos para subir a Instagram, pero a veces salen dos salchichas cortadas en rodajas con un puñado de choclo en lata. Es un poco como la vida misma, hay días 10, días con aplazo y días mas o menos standares.

Pero, como dicen las chicas, lo importante no es el resultado sino el esfuerzo. No digo que me merezco la “Copa Libertadores” pero haber preparado dos luncheras diarias en el año equivalen a alrededor de 360 almuerzos, con casi ningún invicto en “comedor” (ponele que tuve dos en el año)…

Nada mal ¿no?


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