Reflejo genético

03/11/2017

 

Llegaste del jardín y te fuiste a cambiar.
Te veo subir la escalera y veo esas piernas, esa cola, lo veo a Juan… el paso es firme y sin dudar, sos resolutiva y vas por lo que queres sin fiaca, está Juan en cada célula.
Te encanta sacarte la ropa del uniforme y ponerte ese vestido, el elegido siempre es el mismo, porque tiene brillo, pollera de tul y rayas, te lo regaló la tía del corazón, como la llamamos.
Viniste a sentarte, siempre sonriendo, porque sos igual a Juan, siempre con actitud positiva. Tus ojos brillan en cada anécdota, y si algo te parece gracioso, los hoyuelos acompañan esa foto espontánea.
Tenes carisma, igual que él, puedo escucharte con atención porque el relato siempre lo hacés interesante, tenes tanta memoria, veo la escena como si estuviera ahí, al lado de Viole, en la sala de 4, o con Helena Costa en el arenero del playground.
El relato lo contás con todo el cuerpo, mientras no dejas de masticar porque te encanta comer y lo disfrutas mucho.
Te pregunto algunas dudas, me resolvés cada una con mucho argumento, te gusta hablarme, te gusta contarme, como Juan.
Seguimos comiendo y nos quedamos mirándonos, ya me contaste las cosas que querías. Me mirás, me sonreís, lo veo a Juan, está tan calcado, como puede la genética ser tan exacta, si no es matemática.
Me mirás de nuevo y me sonreís, me decís te quiero mucho con la mirada, me queres abrazar, y cuando yo te contesto el gesto, te parás para abrazarme y seguir comiendo.
Siento que tu cabeza se vació que no hay nada que me hayas querido decir que no me hayas dicho, sos transparente, no te guardas nada, te gusta compartirlo, te gusta dar, sos igual a él.
Te acordás siempre del otro, te gusta complacer a todo el mundo, sobre todo a mi, si hiciste algo que no me gustó o me puso triste, te quedás ahí, al lado, bancando la parada, haciendo que cambie de opinión, ayudando a dar vuelta una situación, no te vas, estás ahí, siempre estás al lado mío cuando algo en mi mirada no va bien.
Por esos ojos todo lo que pasa, pasa de verdad. No pasa inadvertido, no te es indiferente, si a alguien lo golpearon, si una amiga está llorando, si una vecina se siente mal o si sabes de alguien que no tiene disfraz para el acto.
Sos igual a él.

PD: papá va a querer que en algunas cosas no seas igual a él porque vas a sufrir más, ya te las va a contar en qué...

  


Categorías

Consejos

Compartir

Dejar un comentario


*Campos requeridos