Recuerdos de los que hacen bien

23/08/2017

El martes pasado cuando pasé por un kiosco vi los alfajores triples y me acordé de aquel emprendimiento de papá en la cantina de un club de Bolívar.

Le habían dado la concesión del kiosco que había en un club que quedaba a una cuadra de mi casa, en una zona alejada del casco urbano (unos 2 kilómetros, que traducido a la distancia de buenos aires serían 30 km del centro). La época del año creo que era Agosto, Septiembre, y ese club si no era verano, no recibía casi visitas.

Funcionaba en verano con algunas familias que pretendían salir del “bullicio” y ver algo de verde, tampoco explotaba, pero andaba, ahí si la cantina era una mina de oro, o eso pensaba yo, era un desfile de chicos pidiendo helado palito.

En invierno, había un grupo de señores grandes que iba a jugar a la pelota paleta (solo los domingos), algunos se juntaban a jugar a las cartas los fines de semana y había un grupo que jugaba al paddle, también. Yo creo que papá estaba solo los fines de semana y me eligió a mi para que lo ayude.

A mi me parecía que mi papá era el dueño de …en términos de hoy, Starbucks, mas o menos, porque no me daba cuenta que los números no cerraban por ningún lado.

Pero para mi, trabajar, manejar una caja, cobrar, era fascinante! hacer un pebete, ah! cuando venia alguien y pedía un pebete de jamón y queso ¡mi alegría! Lo iba a preparar adentro, lo cortaba a la mitad, le ponía mayonesa, y los ingredientes con esmero, el jamón y el queso. A veces lo compraban con una coca chica y yo ya sacaba la coca de la heladera y venia con el combo desde la cocina. Si hubiera sido empleada de Mc Donald´s me echaban a los dos días, porque creo que tardaba media hora en hacer eso, pero como era chica, como la gente tenía tiempo y como era la hija del dueño, podía darme el “lujo”.

Cuando abríamos ponía los alfajores en la góndola y algunas galletitas y nos sentábamos con papá en la barra, esperando…

Para él creo que fue el momento más aburrido de su vida laboral, y creo que en total duró 2 semanas, con todo el envión.

A los 15 días me dijo, cerramos, ya hablé con la comisión y no me explicó mucho mas.

A mi me quedó un recuerdo super lindo, de estar con papá, de que él se sintiera orgulloso de mí, de ayudarlo, de las charlas que teníamos en esa barra.

Hace poco le dije a mi mamá, porque cuando trabajé en el club con papá, ¿que?, me dijo mi mamá, ¿en el club?, papá nunca tuvo la cantina del club…y después de un rato de contarle detalles y de hacerle acordar, le pareció tener un pequeño chispazo de ese emprendimiento frustrado.

Para los chicos hay cosas que son grandes porque no entendés, porque no ponés el foco en lo que a los grandes les importa y hoy me gusta recordarnos en las banquetas altas mirando como el sol se escondía en el horizonte de la cancha de fútbol.


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