Secretos en reunión es mala educación

07/08/2017

Un día le dije a Luchy que me puede decir cosas en privado cuando quiera hablar conmigo sin que nadie la escuche, puede hablarme “de sus secretos” y le pareció un recurso muy interesante.

Quizás cuando estamos solas me cuenta anécdotas, miedos, historias que pasaron en el jardín, sin sentir una exclusividad particular, pero cuando le pasa algo y estamos en familia, me dice “te quiero decir algo en privado”.

A veces es una excusa para tenerme, también me ha contado angustias que no quiere compartir con la hermana mas grande o me está recordando que me olvidé de alguna promesa.

Pero esto “de estar en privado” le gustó porque sabe que es su momento, donde voy a escucharla solo a ella y voy a darle una solución a su planteo.

Luchy es muy espiritual, y también usa un momento privado, para rezar. Se aleja y cuando vuelve me dice, le fui a cantar una canción al ángel de la guarda, o me dice fui a rezarle a Jesús por la comida de hoy…

Le digo que a Dios también le puede hablar de sus secretos, y que está bueno que hable con Él en privado.

Todos tenemos secretos y a veces está bueno contarlos y a veces no.

Cuando miro a mis hijas a los ojos pienso “conozco todo lo que son, por ahora”, o eso creo, pero a medida que vamos creciendo, ¿no nos volvemos mas impenetrables?, ¿cuánto conocemos al otro de verdad? ¿cuántos secretos viste la gente más cercana? ¿cómo se siente mostrar el alma desnuda? ¿y somos capaces de mostrársela a alguien?


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