Una mañana de Mayo de 2010

08/06/2017

Cuando sentí que estaban siendo tan seguidas como me había dicho el obstetra, lo desperté a Juan y le dije: creo que ya empezó…Eran las 5 de la mañana

Me senté de mi lado en la cama, en esa casa teníamos un lado cada uno, en algunas otras casas no había uno asignado. La panza me pesaba un montón y la cintura me recordaba que ahí estaba yendo todo el peso que yo veía adelante! Tenia un vestido azul y blanco y estaba asustada.

Sabia que algunas mamás extrañan la panza en el post parto, me parecía que sería imposible, ya quería volver a sentirme ágil, que me devuelvan mi estado, volver a ver mis pies y no recordar a un elefante…

Juan me miró con cara de padre, o eso veía yo por mi estado, y se sentó en la punta opuesta con un cuaderno y una lapicera en la mano, se sacó el reloj y me miraba, yo decía “ahora” y respiraba, él miraba el reloj y anotaba.

Estaba haciendo muy bien los deberes, quería dar lo mejor en su puesto de trabajo.

Había algo de nervios, mucha ansiedad, miedo a que sea otra vez una falsa alarma, pero nos seguíamos mirando, largando alguna sonrisa con forcep.

“Tenes que estar tranquila”, me había dicho la partera, que era igual a la mujer de la publicidad del Banco Galicia. Aclaración aparte porque durante todo el curso de preparto era muy difícil concentrarme mientras explicaba cosas técnicas y yo pensaba en que iba a salir corriendo a comprar y a decirle a Marcos que se había excedido con el plástico.

Volvemos al lado izquierdo de la cama, yo no podía estar tranquila, no sabía lo que iba a venir, se me cruzaban todos los relatos de partos que me habían contado en los últimos 8 meses y medio.

Juan intentaba acompañarme, quería empatizar pero esta vez no iba a poder hacer nada, todo lo tenia que hacer sola. No quería caer en la trampa, no éramos uno, éramos dos y esto dependía de mi juego en la cancha.

Cuando pasó una hora de anotaciones y las contracciones eran cada cinco minutos y no se habían interrumpido, me fui a bañar, tenia la misma sensación de cuando iba a rendir un final oral en la facultad, quería que sea mañana, que pase todo y que ya esté con mi hija en algún lugar dándole la teta.

Juan me llenó la bañadera y pidió comida, todo transcurría lento y rápido a la vez.

Es un recuerdo que va a quedar para toda la vida, quería que fuera algo lindo, me acordaba de mi mamá que gritaba en la sala de parto “parirás con dolor”, y me quería olvidar rápidamente de eso. Mi mamá es muy artista, pero yo sabia que le había dolido mucho porque me lo había contado.

Había algunas horas que me separaban de ser mamá, y eso me parecía mágico…

 


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